Economia

Martes, 04 de abril de 2017 | 12:10 pm

WEF: En Argentina se reúne el Foro Económico Mundial sobre América Latina

Pobreza: los organismos gubernamentales deben crear un entorno regulatorio que aliente las inversiones. Los investigadores deberán desarrollar la inteligencia de mercado. Y desde luego, los inversores necesitarán aportar el capital.

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(Buenos Aires, Argentina)
WEF 2017 -ARG

Las economías latinoamericanas están adaptando sus estrategias monetarias y fiscales ante el crecimiento más lento y los recortes presupuestarios. La región también está experimentando un momento político importante, promoviendo reformas estructurales y abriéndose para una mayor integración. El Foro Económico Mundial sobre América Latina, se reunirá en Argentina desde el miércoles 5 hasta el viernes 7 de abril en la ciudad de Buenos Aires.

Al mismo tiempo, la inclusión y la reducción de la pobreza siguen siendo un punto importante en la agenda. La región debe consolidar sus logros sociales, fomentar su resiliencia económica, sostenibilidad y competitividad, y mejorar su credibilidad para crear un entorno empresarial líder. En este contexto, la Cuarta Revolución Industrial puede ser un mecanismo para lograr la visión de una América Latina emprendedora, innovadora e inclusiva.

Un tercio de los que salieron de la pobreza en América Latina durante la última década probablemente vuelva a caer en ella. Representan 30 millones de personas. Otros 200 millones se consideran vulnerables.

Las soluciones tradicionales (de los gobiernos, organizaciones internacionales y sin ánimo de lucro) para abordar los desafíos sociales son importantes, pero por sí solas, no serán suficientes, en especial si queremos alcanzar los ambiciosos Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS).

Los latinoamericanos están volviendo a caer en la pobreza, pero las inversiones de impacto pueden revertir esa preocupante tendencia ¿Entonces quién o qué puede acortar la brecha? El sector privado.

El sector privado siempre ha desempeñado un pequeño papel a la hora de enfrentar los desafíos de la región, pero no a suficiente escala. Es posible que esto se modifique en la medida que los propietarios de activos, los gerentes de activos y las corporaciones de la región adopten las inversiones de impacto (inversiones que hacen empresas, organizaciones y fondos con la intención de generar un impacto social y ambiental al mismo tiempo que se obtiene una rentabilidad financiera).

Los inversores de impacto trabajan en sectores como la agricultura sostenible, energías renovables, conservación, microfinanzas y servicios básicos asequibles y accesibles como vivienda, asistencia sanitaria y educación. Estas inversiones se están realizando tanto en mercados emergentes como desarrollados y apuntan a una amplia variedad de rentabilidades: desde la tasa de mercado (o superior) hasta inferior a la tasa de mercado según los objetivos estratégicos del inversor. Una encuesta de 2016 reportó más de $77 mil millones de activos en inversiones de impacto, con la intención de aumentar el capital anual comprometido en un 16% para el año siguiente.

Desde luego, por más nobles que suenen estos objetivos, lo que los responsables de la toma de decisiones de alto rango necesitan saber es: ¿tiene sentido a nivel financiero? Los datos que tenemos hasta el momento sugieren que sí. Más recientemente, la encuesta anual sobre inversiones de impacto de GIIN de 2016 concluyó que un 89% de los encuestados logró un rendimiento financiero que alcanzó o superó sus expectativas y que seis de cada diez apuntaron a rentabilidades de tasa de mercado ajustadas al riesgo.

América Latina: dos pasos para adelante, un paso para atrás

En el transcurso de la última década, América Latina ha progresado considerablemente. Por ejemplo, según un estudio reciente del centro de reflexión bruselense Bruegel, la desigualdad de ingresos en la región ha disminuido considerablemente.

Pero la región aún padece una pobreza muy arraigada. Según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), 175 millones de personas en la región viven en la pobreza y un 64% de los jóvenes latinoamericanos provienen de hogares pobres o vulnerables.

Y no parece que las cosas vayan a mejorar pronto. De hecho, se estima que el producto interno bruto dará negativo por segundo año consecutivo en 2016, una contracción que la región no ha experimentado desde principios de los 80.

Grandes inversores necesitan enfrentar grandes problemas

Los inversores institucionales son de crucial importancia a la hora de aumentar las inversiones de impacto en la región. Para ese fin, necesitamos más datos entre las clases de activos que demuestren que las inversiones de impacto no exigen un sacrificio financiero y pueden ser compatibles con los requisitos fiduciarios. Hacerlo ayudará a las personas a ver que las inversiones de impacto son un beneficio a largo plazo para los propietarios de activos.

Si eso sucediese, los gerentes de inversiones locales deberán mostrar un registro más consistente y el volumen de los fondos de impacto debe aumentar. A nivel mundial, alrededor del 20 % de los fondos en la base de datos de GIIN tiene un activo bajo administración superior a $100 millones; en América Latina la cifra es tan solo del 6%. Si la Comisión de Valores e Intercambio de Brasil y la Comisión Nacional Bancaria y de Valores de México, junto con otros reguladores y asociaciones locales, brindan mayor orientación sobre cómo los límites fiduciarios pueden incluir inversiones de impacto, las reglas del juego pueden cambiar mucho.

El futuro de las inversiones de impacto en la región

La colaboración será un elemento crucial para el éxito de las inversiones de impacto en América Latina. Los expertos necesitan ayudar a estructurar y diseñar productos de inversión para asegurarse que son adecuados para los desafíos venideros. Los grupos comunitarios deben identificar oportunidades en las que las inversiones puedan tener un verdadero impacto. Los organismos gubernamentales deben crear un entorno regulatorio que aliente las inversiones. Los investigadores deberán desarrollar la inteligencia de mercado. Y desde luego, los inversores necesitarán aportar el capital.

Se necesita que todos los actores trabajen en conjunto para garantizar que las inversiones de impacto alcancen su máximo potencial.

Puede leer el artículo completo escrito por Amit Bouri, Chief Executive Officer and Co-Founder, Global Impact Investing Network y Rodrigo Tavares, Founder and Chief Executive Officer, Granito & Partners, ingresando a la Web de WEF

Publicado y Editado por María Farías, Editor

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