Gobierno

Viernes, 21 de septiembre de 2018 | 5:27 am

Industria 4.0, los desafíos de los Estados latinoamericanos

La 4° revolución industrial no sólo representa la posibilidad de aumentar la eficiencia y el desarrollo socioeconómico, también es un cambio de paradigma en las puertas de una nueva economía digital.

Compartir
EmailFacebookLinkedInTwitterGoogle+
(América Latina)
América Latina

El big data, el blockchainInternet de las cosas, la realidad virtual y la inteligencia artificial forman un nuevo ecosistema que modificará la forma en que las personas trabajan y viven. Cada una de esas tecnologías representa para el sector público oportunidades para mejorar la productividad y reducir los costos de los servicios ciudadanos, pero también presenta riesgos, como un aumento de la brecha digital y el diseño de algoritmos que contravengan el bien social. Y el desafío es mayor en un contexto marcado por la inequidad social, como es el de América Latina y el Caribe.

Esta coyuntura exige de los gobiernos un esfuerzo de planificación y evaluación de los riesgos, como apunta un informe reciente publicado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID). Las tecnologías 4.0 permitirán reducir los costos de los servicios sociales sin mermar su calidad, pero además posibilitarán adaptar el servicio al usuario, mejorar la transparencia y aumentar la participación ciudadana. Para ello, las administraciones deben entender no sólo cada tecnología individualmente, sino el nuevo ecosistema que confirman las diferentes innovaciones, que están llamadas a diseñar una economía digital donde la función sigue a la forma y que, más que una opción, se convierte en una necesidad impostergable.

Las posibilidades son casi infinitas y atañen a otros muchos ámbitos del sector público, en especial la educación, el empleo y las políticas de género y diversidad. Pero, para que los avances puedan ser aprovechados por los gobiernos latinoamericanos, estos deben entender el desafío que presentan. La cuarta revolución industrial no sólo representa la posibilidad de aumentar la eficiencia y el desarrollo socioeconómico, también nos coloca frente a un cambio de paradigma en las puertas de una nueva economía digital.

La amplitud de ese reto también se hace evidente en los cambios que afronta el mundo del trabajo. Por una parte, los avances en la robótica llevarán a la automatización de buena parte de las tareas que hoy realizan los trabajadores, y esto será más prominente en América Latina y el Caribe, donde la mitad del tiempo de trabajo será automatizable, debido a que se trata de economías concentradas en actividades en con alto potencial de automatización. Pero las tecnologías 4.0 no afectarán sólo a quién realiza las tareas, sino al propio modelo de organización, como han demostrado hasta ahora plataformas como Uber y Airbnb.

Esta revolución no ha hecho más que empezar: algunas estimaciones plantean que un 65% de los niños que están comenzando estudios primarios tendrá ocupaciones que actualmente no existen. Será necesario que, también de la mano de las innovaciones de la cuarta revolución industrial, los sistemas educativos se flexibilicen para amoldarse a esos cambios, que se producen además con una celeridad sin precedentes: mientras que la primera revolución industrial se demoró más de un siglo de transición para dejar atrás las sociedades agrícolas tradicionales, se calcula que la cuarta podría desplazar al 10% de la fuerza laboral en apenas 15 años. Aquí se evidencia la necesidad de que los gobiernos sepan combinar planificación y flexibilidad.

Los gobiernos latinoamericanos son cada vez más conscientes de la brecha existente entre las tecnologías 4.0 y unas políticas públicas 1.0. De ahí que los enfoques digitales para afrontar retos comunes ya cobren protagonismo en urbes, como Buenos Aires, Ciudad de México, Quito, Rio de Janeiro y Montevideo, ciudades que son conscientes de la urgencia de usar tecnologías en los servicios que prestan a ciudadanos cada vez más digitales.

Su mayor desafío será garantizar a la ciudadanía un fácil acceso a esas tecnologías, de modo que se supere la brecha digital y se mitiguen los riesgos de aumentar de la inequidad social. Aunque la región perdió el tren de la anterior revolución industrial, hoy tiene ante sí la oportunidad de aprovechar al máximo las oportunidades que abre la cuarta revolución industrial para crear servicios sociales más ágiles, eficientes y diseñados alrededor de las necesidades del usuario. Sin esa digitalización personalizada de los servicios públicos, América Latina y el Caribe truncaría la oportunidad de reducir, de manera significativa, las brechas que aún hacen de esta región la más desigual del mundo.

 

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

multimedia

  • Telefónica Panel Directivos
  • Panel de Innovación Telefónica
  • Cristina Garmendia, presidenta de COTEC
  • Cesar Alierta
  • Alcatel-Lucent
  • LTE
  • Alcatel-Lucent y Telefónica
  • Mobile Life Congress
  • Jose Otero
  • Alcatel Lucent en Mobile Life Congress
  • WEF Asia-Pacific
  • WEF South América
  • WEF Travel Tourism Competitiveness Report
  • WEF Top 10