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Miércoles, 24 de agosto de 2016 | 12:01 am

Crisis en la industria textil argentina

Miles de suspensiones y despidos por apertura de importaciones y caída en ventas en el sector.

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(Buenos Aires, Argentina)
Industria Textil

Industria Textil

El empleo se ha convertido en un tema tabú para el Gobierno argentino. No porque sea una problemática que esté fuera de la agenda oficial, sino porque es una de las promesas de campaña que todavía no se refleja en resultados positivos.

Hay algunos sectores, como el textil, que se volvieron un caso paradigmático de pérdidas de puestos de trabajo.

Según las cámaras industriales del sector, esto es consecuencia del panorama recesivo general, pero también el resultado de medidas económicas puntuales, como la mayor apertura importadora.

En medio de las críticas, el Ejecutivo elabora un “plan productivo” para reactivar la generación de empleos en el entramado fabril.

La iniciativa impulsada por el jefe de Gabinete económico, Mario Quintana, y el ministro de Producción, Francisco Cabrera, apunta a incrementar la productividad y reducir los costos.

Esto, a través de una medida no exenta de polémica: el recorte de las cargas sociales. El problema es que la intención de frenar la pérdida de puestos de trabajo choca con otras medidas que van en sentido contrario.

En la rama textil, la apertura de importaciones promovida por el Ejecutivo, en un contexto de caída del consumo, provocaron un “efecto de pinzas” sobre la actividad.

En medio de un derrumbe en las ventas, que los expertos del sector estiman en el orden del 30%, hay empresas que están operando al 60% de su capacidad instalada.

“Hay una pinza que aprieta a la industria textil. Cuando entra un producto terminado para el consumo, deja de trabajar toda la cadena y si sobra algodón, se exporta sin valor agregado”, advirtió el presidente de la Fundación ProTejer, Jorge Sorabilla.

La apertura comercial impacta, sobre todo, porque se produce en un momento recesivo. Según datos de la CAME, en julio pasado, la caída de las ventas fue de un 8,8% interanual para el rubro “textil blanco” (sábanas, manteles, cortinas, toallas, etc), mientras que la merma fue de 7,7% interanual para la indumentaria.

El problema es que la “torta” se achicó y, además, los importados tienen una porción mayor. Las quejas de los empresarios del sector dejan en evidencia los problemas de competitividad: ni siquiera con una devaluación del 50% se está logrando hacer frente a los productos que llegan del exterior, principalmente de Asia y Brasil.

Los problemas de esta rama de actividad se están sintiendo con fuerza en el empleo en Buenos Aires, Tucumán, La Rioja, Santa Fe y Catamarca, que acumulan 8.000 suspensiones, según los datos de ProTejer.

La cifra casi triplica los casos relevados por la Asociación Obrera Textil (AOT) que en la primera semana de agosto había informado 3.000 suspensiones y 300 despidos.

La diferencia se debe a que la entidad empresarial además incluye a técnicos, administrativos, y trabajadores de la confección.

El freno de la actividad se intensificó en el segundo semestre. La planta de Mafissa en La Plata envió en los últimos días a 240 trabajadores a sus casas.

En tanto, la principal fabricante de hilados del país TN&Platex suspendió desde fines de julio hasta octubre a 460 empleados de sus dos establecimientos de Tucumán. Además, hizo lo mismo con otros 260 operarios de su planta de Catamarca, en este caso por 30 días.

Anteriormente, Alpargatas había finalizado los contratos laborales de alrededor 70 personas. A pesar que solicitó el plan Repro de $2.000 por trabajador, la tucumana Tecotex ya pidió que se incremente la ayuda estatal, mientras que  Tavex advirtió que en septiembre podría suspender gente si la situación no se revierte.

“Las perspectivas son bastante oscuras. En cualquier momento esto explota”, dijo el secretario adjunto de AOT, José Listo. La entrada de productos terminados como telas, prendas, toallas y sábanas desplazó a los productos nacionales y las fábricas acumularon stocks, una situación que podría agravarse con el sistema de compra en el exterior “puerta a puerta”, que entrará en vigor en septiembre.

Los últimos datos disponibles de ProTejer muestran que en el primer semestre ingresaron 21.000 toneladas más de productos textiles importados, lo que implicó un alza del 30% en volúmenes, en un contexto en el que la demanda interna se redujo hasta un 15%.

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